VALS

«Es el otoño gallego y la lluvia cae silenciosa y lenta sobre el verde dulce de la tierra»

Poemas: Pequeño Vals Vienés y Vals en las ramas (Lorca)

(Vals Vienés)

En Viena hay diez muchachas,

Un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas

hay un fragmento de la mañana.

En el museo de la escarcha

hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

toma este vals con la boca cerrada.

Este vals, este vals, este vals,

de sí, de muerte y de coñac

que moja su cola en el mar.

Te quiero, te quiero, te quiero,

con la butaca y el libro muerto,

por el melancólico pasillo,

en el oscuro desván del lirio,

en nuestra cama de la luna

y en la danza que sueña la tortuga

¡Ay, ay, ay , ay!

Toma este vals de quebrada cintura.

En Viena hay cuatro espejos

donde juegan tu boca y los ecos.

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

Hay mendigos por los tejados.

Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals que se muere en mis brazo.

Porque te quiero, te quiero, amor mío

en el desván donde juegan los niños,

soñando viejas luces de Hungría

por los rumores de la tarde tibia,

viendo ovejas y lirios de nieve

por el silencio oscuro de tu frente.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals del “Te quiero siempre”.

En Viena bailaré contigo

con un disfraz que tenga

cabeza de río.

¡Mira que orillas tengo de jacintos!

Dejaré mi boca entre tus piernas,

mi alma en fotografía y azucenas,

y en las ondas oscuras de tu andar

quiero, amor mío, amor mío, dejar,

violín y sepulcro, las cintas del vals.

(En las ramas)

 

Cayó una hoja.

Y dos.

Y tres.

Por la luna nadaba un pez.

El agua duerme una hora

y el mar blanco duerme cien.

La dama

estaba muerta en la rama.

La monja

Cantaba dentro de la toronja.

La niña

iba por el pino a la piña.

Y el pino

buscaba la plumilla del trino

pero el ruiseñor

lloraba sus heridas alrededor.

Y yo también

porque cayó una hoja

y dos

y tres.

Y una cabeza de cristal

y un violín de papel.

Y la nieve podría con el mundo,

si la nieve durmiera un mes,

y las ramas luchaban con el mundo,

Una a una,

dos a dos,

y tres a tres